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Orlando Saucedo Vaca/ Director del Colegio Departamental de Economistas de Santa Cruz

La electricidad es un bien no almacenable y su producción está sujeta a restricciones de capacidad de generación en el corto plazo. En la medida en que la demanda es altamente variable en el tiempo habrá ocasiones en que existirá un exceso de capacidad cuando la demanda sea baja. En este caso, los únicos costes relevantes en la producción de electricidad serán el combustible utilizado como materia prima en esta producción y los costes operativos y de mantenimiento del capital productivo (Fernández, 2006).

Sin embargo, en otros momentos, cuando la demanda de electricidad es alta, la restricción de capacidad se vuelve efectiva de forma que con la capacidad instalada existente se corre el peligro de no poder satisfacer a la demanda. En este caso, el coste marginal de producir electricidad aumenta considerablemente, y en consecuencia, también lo hacen los precios del mercado eléctrico mayorista (Fernández, 2006).

El resultado de esta estructura de mercado es que los precios mayoristas de la electricidad, que reflejan la interacción de la oferta y la demanda, varían continuamente. No obstante, el consumidor final se enfrenta a un precio minorista que acostumbra a mantenerse constante durante meses.

Para ilustrar esta cuestión, en el siguiente gráfico se muestra la evolución de la demanda de energía eléctrica diaria para el conjunto de consumidores (industriales, comerciales y residenciales) en el mercado boliviano de electricidad, durante el mes de diciembre de 2019. Además de la evolución de la demanda, en el gráfico aparece la evolución del precio máximo, medio y mínimo diarios que resultan de la interacción de la oferta y la demanda en el mercado mayorista boliviano.

De la observación del gráfico, se aprecia con claridad la enorme variabilidad que experimentan tanto la demanda, como los precios mayoristas diarios durante el período de un mes. Sin embargo, durante ese mismo período de tiempo, el precio minorista que pagan los consumidores en concepto de consumo de energía eléctrica no varía, pues este precio estará sujeto a la tarifa a la que estén vinculados cada uno de ellos.

En estas circunstancias el precio minorista no refleja la variación horaria del coste mayorista subyacente de la producción de electricidad. Por ello, en algunos mercados se han implementado o propuesto una serie de programas de precios distintos de los tradicionales, en dos partes o en bloques, con el objetivo de que los incentivos económicos que se ofrecen a los usuarios reflejen de forma más precisa el coste mayorista de la electricidad, que es variable en el tiempo. Bajo estos incentivos se pretende que la demanda se ajuste a las señales de precios y cambie su perfil. Una demanda que responde al precio de esta manera es la clave para mitigar la volatilidad de los mercados eléctricos mayoristas, y por tanto, puede incentivar la consecución de equilibrios de mercado más eficientes.

En efecto, la combinación de un número elevado de consumidores sujetos a precios que reflejan la evolución horaria del mercado mayorista junto con indicadores más precisos de respuestas al precio de estos consumidores, permitirá una puja más agresiva y fiable de la demanda en los mercados mayoristas.

Por tanto, y tal y como argumentan Patrick y Wolak (2001), nos interesará que la elasticidad precio de la demanda sea elevada, puesto que de esta forma los consumidores reaccionarán de forma ostensible a cambios en los precios, prácticamente en tiempo real. Bajo esta situación, un aumento de los precios en períodos de congestión de la producción llevará a una curva de demanda de mercado aplanada. De esta forma podrán solucionarse los problemas ocasionados por las restricciones de capacidad y los consumidores serán capaces de ajustar su horario para que la mayoría de su consumo eléctrico se produzca durante las horas de poco consumo, pudiendo ahorrarse una cantidad significativa de dinero. Claro está que para llevar a cabo esta estrategia hay que contar con tecnología de punta como es el uso de medidores inteligentes los cuales proporcionan lecturas diarias, horarias e incluso por minuto a la compañía encargada del servicio eléctrico.

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